martes, 12 de junio de 2018

Pedagogías de la Crueldad

Taller de estudios decoloniales de Junín

En su último libro, Rita Segato plantea: “Llamo pedagogías de la crueldad a todos los actos y prácticas que enseñan, habitúan y programan a los sujetos a transmutar lo vivo y su vitalidad en cosas. En ese sentido, esta pedagogía enseña algo que va mucho más allá del matar, enseña a matar de una muerte desritualizada, de una muerte que deja apenas residuos en el lugar del difunto. La trata y la explotación sexual como son practicadas en los días de hoy son los más perfectos ejemplos y, al mismo tiempo, alegorías de lo que quiero decir con pedagogía de la crueldad. Es posible que eso explique el hecho de que toda empresa extractivista que se establece en los campos y pequeños pueblos de América Latina para producir commodities destinadas al mercado global, al instalarse trae consigo o es, inclusive, precedida por burdeles y el cuerpo-cosa de las mujeres que allí se ofrecen.”, enfoque que está relacionado con las discusiones que iniciamos este año en el Taller de Estudios Decoloniales de Junín.
Este sábado proponemos retomar, con nuevos elementos, el debate que tuvimos a partir de la lectura de Revoluciones sin sujeto de Santiago Castro Gómez sobre el sentido de las luchas emancipatorias y su discusión con Žižek, a quien cuestiona su postura sobre las luchas -políticas, feministas, antirracistas, decoloniales, ecologistas, antihomofóbicas-, a las que este último considera condenadas al fracaso.
El aporte de la antropóloga Rita Segato, revela las contradicciones de los discursos, de las practicas hegemónicas, y da un nuevo giro a la cuestión al sostener que “El mundo está viviendo una época reactiva: una embestida familista y patriarcal que funciona como la lengua de un capitalismo que, en lo que algunas autoras y autores consideran su ‘fase apocalíptica’, avanza arrasando con los pactos distributivos previos, las formas de trabajar y de regular el trabajo, los vínculos comunitarios, y las instituciones, sobre todo los partidos políticos.”
En esta línea Ramón Grosfoguel propone: “La democracia necesita ser reconceptualizada en una forma transmoderna para poder decolonizarla de su forma liberal occidental, es decir, de la forma racializada y capitalista de la democracia occidental.”
Para tratar de abordar estas cuestiones, pensándolas desde la situación en que nos encontramos en la Argentina de hoy, nos reuniremos este sábado 16 de junio de 2018, desde las 18:30, en Lugares Comunes, Centro Cultural, Rivadavia 448, Junín.

Referencias bibliográficas:




domingo, 20 de mayo de 2018

Normalidad y emancipación en la encrucijada

Taller de Estudios Decoloniales de Junín, 19 de mayo de 2018, a las 18:30 en Lugares Comunes, Centro Cultural, Rivadavia 448, Junín.-

El neoliberalismo plantea una visión de la normalidad, valores internacionales de los productos, sujetos adaptados a sistema en el que no se puede gastar más de la cuenta, sectorización de la vida social para que nadie crea que se puede alejar demasiado de lo que es, estado gendarme, naturalización de las desigualdades. Luchas feministas y anti patriarcales, luchas antirraciales y antidiscriminatorias, perspectivas latinoamericanas y anticolonialistas que buscan poner límites al capital depredador, luchas para mejorar las relaciones institucionales en la educación,  el trabajo, la vida pública, luchas por acceso a bienes sociales, alimentos, agua, tierra, techo, trabajo. Luchas que requieren la política como estrategia emancipadora. Si la normalidad es aquello que hay que remover, el país normal es invivible y los movimientos emancipatorios necesarios.
Ya vimos como Zizek planteaba que las luchas emancipatorias son fantasmas ideológicos que permiten a los sujetos aferrarse sintomáticamente al sistema capitalista para terminar gozando del mismo sin querer alejarse mientras  Castro Gómez articula en el caso particular de las luchas contra el patriarcado a autores como Butler y Gramsci. Butler considera performativa la heterosexualidad obligatoria y normativa, mientras Gramsci planteaba la hegemonía como histórica.
Proponemos la exposición y el debate de estos argumentos y sus distintas derivaciones en el contexto del entrecruzamiento de perspectivas patriarcales, feministas, neoliberales y decoloniales. Bibliografía: Castro Gómez, Santiago. Revoluciones sin sujeto, Slavoj Zizek y la crítica del historicismo posmoderno. Akal, 2015, México.
Taller de Estudios Decoloniales Junín: Laura Tortoriello, Claudia Lamelza, Gastón Viola Prioli, Jorge Alonso, Mauricio Madrea, Mateo Ciampagna.

domingo, 22 de abril de 2018

Luchas políticas, ideologías y despolitización


Taller de Estudios Decoloniales de Junín, 28 de  abril de 2018, a las 18:30 en Lugares Comunes, Centro Cultural, Rivadavia 448, Junín.-


Lecturas de Revoluciones sin sujeto de Santiago Castro Gómez acerca del sentido de las luchas emancipatorias. Discusión con Žižek: las luchas políticas, feministas, antirracistas, decoloniales, ecologistas, antihomofóbicas dice este autor, están condenadas al fracaso porque son incapaces de atravesar el fantasma ideológico en el que se hallan atrapadas.

Žižek rechaza la idea Michel Foucault, y del posestructuralismo, reduce la categoría sujeto a la subjetivación, cometiendo el error de postular que toda subjetividad es efecto histórico de relaciones de poder, es decir que el sujeto está socialmente construido. En este sentido, Foucault ya desde 1971 había dicho que la noción de ideología debe ser rechazada porque trabaja con el concepto de un sujeto alienado o engañado por la fantasía ideológica.

Marx en La ideología alemana, dirá que la ideología es una representación distorsionada de la realidad, que impide a los explotados "tomar conciencia" del lugar que cada uno ocupa en la división social del trabajo y de las relaciones de poder que atraviesan la sociedad.
La ideología es un instrumento de la clase dominante, que oculta, encubre la dominación de una clase sobre otra, naturalizando la situación. Visibilizar la falsa conciencia, quitar las gafas ideológicas permitirá ver la realidad real y actuar libremente.

Para Althusser, en Ideología y aparatos ideológicos del Estado, el falso reconocimiento es inevitable, el engaño es condición de nuestra actividad histórica al asumir un papel como agentes del proceso histórico. La ficción ideológica es el cemento mismo de la vida social, a través de ella los individuos se vuelven sujetos.

Santiago Castro Gómez sostiene que Žižek tiene una visión sobredimensionada y que contrasta con la ideología según Gramsci, para quien la ideología no es algo anclado en la naturaleza humana, no es una enfermedad incurable a la que estemos condenados, sino un fenómeno histórico susceptible de ser modificado a través de la lucha política.
Plantearemos como Castro Gómez toma en consideración el recorrido anterior para plantear que: la ontologización de la ideología tiene como consecuencia la despolitización de la lucha ideológica y que la sustancialización del sistema capitalista se puede disputar políticamente. Abiertos a todos los aportes y compartiendo las reflexiones de quienes estén dispuestos a compartir estas ideas, los invitamos a compartir este debate.

Bibliografía: Santiago Castro Gómez, Santiago Revoluciones sin sujeto.

Taller de Estudios Decoloniales Junín: Laura Tortoriello, Claudia Lamelza, Gastón Viola Prioli, Jorge Alonso, Mauricio Madrea, Mateo Ciampagna.

domingo, 25 de febrero de 2018

Taller de estudios decoloniales marzo 2018

Taller de Estudios Decoloniales Junín  2018

La cuestión del poder en el pensamiento crítico
Con el encuentro del sábado 3 de marzo a las 19 en Lugares Comunes Centro Cultural, Rivadavia 448, el Taller de Estudios Decoloniales de Junín reanuda su actividad.
Profundizando la tarea del ciclo anterior, que dedicamos a las “20 Tesis de Política” de Enrique Dussel la propuesta de este año incluye un texto de Santiago Castro Gómez que plantea la crítica a las categorías de análisis propuestas por Dussel sobre el poder institucional y el poder obedencial y cuestiona el alcance dado a la potestas o poder institucional o sociedad política, en relación a la potentia, como poder fundante y originario.
Según Castro Gómez este último no se agota en la potestas y hay un remanente que ubica en la sociedad civil. Otra crítica sobre el poder obedencial, señala que ante la postura antagónica de Dussel: “mandar obedeciendo” (forma legítima) y “mandar mandando” (forma fetichizada), Castro Gómez propone una tercera, que ubica en la sociedad civil y denomina “desobedecer mandando”.
Comentarán Claudia Lamelza, Laura Tortoriello, Mauricio Madrea, Jorge Alonso, Gastón Viola Prioli, y Mateo Ciampagna.
Referencia bibliográfica:
http://discursoanalitico.blogspot.com.ar/2017/11/mandar-obedeciendo-o-desobedecer.html

https://www.youtube.com/watch?v=tSfShTyXAe4

http://enriquedussel.com/txt/Textos_Libros/56.20_Tesis_de_politica.pdf  Servicio de Buffet.  Costo: bono colaboración para mantenimiento del espacio

lunes, 20 de noviembre de 2017

"Mandar obedeciendo" o "desobedecer mandando"


Estudios decoloniales de Junín
Reunión del sábado 25 de noviembre de 2017 
Jorge Alonso, Mateo Ciampagna, Laura Tortoriello, Mauricio Madrea, Claudia Alvarez, Gastón Violapriori
Librería GEA, Junín



Mandar obedeciendo o desobedecer mandando

Santiago Castro Gómez realiza una crítica a la potentia y la potestas de EnriqueDussel. Tomaremos algunos párrafos para hacer lugar a una discusión entre ambos sobre el poder institucional, o potestas de Dussel y sobre el poder obedencial de este mismo autor. La primer crítica surge del alcance que se le da a la potestas o poder institucional o sociedad política, en relación a la potentia, como poder fundante y originario. Según Castro Gómez no se agota este último en la potestas y hay un remanente que lo ubicaría en la sociedad civil. La segunda crítica sobre el poder obedencial, reside en que ante la postura antagónica de Dussel de “mandar obedeciendo” (forma legítima) y “mandar mandando” (forma fetichizada), Castro Gómez ubicará una tercera forma, que radicará en la sociedad civil y que denomina el “desobedecer mandando”.

Argumento extenso de la reunión con la cita de los autores

Sobre el poder institucional como potestas, Dussel va a decir que, la necesaria institucionalización del poder de la comunidad, del pueblo, constituye la potestas. La comunidad institucionalizada crea mediaciones para su posible ejercicio. La escisión entre potentia y potestas es la escisión entre el poder de la comunidad política como sede, origen y fundamento, es decir el nivel ontológico, que permanece oculto; y la diferenciación heterogénea de funciones por medio de instituciones que permiten que el poder se haga real, empírico y factible, marca la aparición prístina de la política. Esta escisión hará posible todo el servicio político y será también el peligro supremo como origen de todas las injusticias y dominaciones.
"El ser deviene el ente y entra a la historia de la justicia y sus opuestos. El anarquista sueña con el paraíso perdido del poder indiferenciado en-sí de potentia (donde no hay posible injusticia); el conservador adora el poder fijado y dominado como potestas (y en tanto se ejerce el poder institucionalizado como dominación). La política será la larga aventura del uso debido (o corrompido) de la potestas" (ED;2006,30)

Dice Castro Gómez que una sociedad jamás será democrática cuando el ejercicio de la potestas se limite únicamente a tener la hegemonía del estado y ejercer influencia sobre el parlamento, los aparatos de justicia, las políticas públicas, los partidos, etc. La hegemonía democrática debe disputarse primariamente en el seno de la sociedad civil, y aquí radica el gran aporte de Gramsci. A diferencia de Gramsci, pero también de Laclau y Dussel, di que la hegemonía del sentido común en la sociedad civil no exige necesariamente el paso hacia la hegemonía del poder en el sistema político. Y aunque lo haga (como ha sido el caso de los nuevos regímenes de izquierda en América latina), siempre será importante conservar una autonomía relativa de la sociedad civil que permita la crítica de las instituciones representativas, a fin de impedir la fetichización de la hegemonía lograda en el sistema político.

Sobre el poder obedencial, Dussel dice que la delegación de la potentia a la potestas, divide a su vez dos formas. El poder obedencial, el mandar obedeciendo y el poder fetichizado, del que manda mandando.
En primer lugar, positivamente, como poder obedencial (del que manda obedeciendo, que en conocido texto indica: “El que quiera ser autoridad hágase servidor”… servidor de todos. En este caso el ejercicio delegado del poder se cumple por vocación y compromiso con la unidad política, con el pueblo. (ED;2006,38)
En segundo lugar, negativamente, como poder fetichizado (del que “manda mandando”) que es condenado, bajo la advertencia de que son aquellos que se consideran gobernantes, cuanto dominan a los pueblos como si fueran patrones, son los poderosos que hacen sentir su autoridad. En este caso el ejercicio autorreferente del poder se cumple para beneficio del gobernante, de su grupo, de su “tribu”, de su sector, de la clase burguesa. El representante sería un burócrata corrompido que da la espalda y oprime a la comunidad política, al pueblo. (ED;2006,38 y 39)
Castro Gómez plantea que la potentia jamás puede reducirse o disolverse en la potestas. La positividad hegemónica que pueda lograrse a nivel de la sociedad política, no hace perder la negatividad de la sociedad civil. En tanto que los valores que producen la legitimidad, que surgen de la potentia y se vuelcan en la potestas, y que deben obedecerse, implica que en el ámbito de la sociedad civil esos mismos valores puedan ser resguardados e incluso que haya desobediencias sectorizadas que recuerden a los representantes cuál es el mandato popular que han recibido. Aquí el autor difiere con Dussel y postula el “desobedecer mandando”
Hay entonces que “desobedecer mandando” y no sólo “mandar obedeciendo”, como propone Dussel. Pues “mandar” no significa únicamente tener a disposición los aparatos del Estado (mediante el triunfo de un “partido progresista”), sino ganar articuladamente la hegemonía del sentido común a través de aparatos no estatales que empoderan la desobediencia: medios de comunicación alternativos, redes sociales, organizaciones barriales y escolares, centros de educación, instituciones comunales. A través de éstos y otros aparatos , es posible no sólo deconstruir a largo plazo los pliegues nodalizados del sentido común, sino también ir reconstruyendo una “voluntad general” que se vuelva cada vez más intolerante frente a manifestaciones públicas o privadas de racismo, sexismo, homofobia, machismo, etc. La potestas se ejercerá en la sociedad civil cuando el combate frente a las certezas ideológicas del mundo de la vida sea capaz de obtener la hegemonía del sentido común. Cuando golpear a una mujer, discriminar a un indígena, agredir a un homosexual, sean acciones reprobadas por la mayoría de los ciudadanos. Desde luego que esta hegemonía de la sociedad civil debería traducirse en el logro de una hegemonía en la sociedad política que inicie un combate organizado contra la desigualdad a nivel de los aparatos del Estado… Pero las dos cosas no van necesariamente juntas como aún pensaba Gramsci. No existe ninguna necesidad teleológica, ni dialéctica, ni racional, que asegure de antemano un vínculo entre las dos instancias. La potentia de una, no tiene por qué reflejarse necesariamente en la potestas de la otra. (SCG, 2015,394 a 6)



Bibliografía
Castro Gómez, Santiago. Revoluciones sin sujeto, Slavoj Zizek y la crítica del historicismo posmodermo. Akal, 2015, México.
Dussel, Enrique. 20 tesis de política. Siglo XXI: Centro de Cooperación regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, 2006, México.