lunes, 29 de septiembre de 2014

Lecturas y comentarios en referencia al carácter performativo del acto, en la práctica del psicoanálisis. Butler, Foucault y Lacan

Argumento
El discurso de la gubernamentalidad permite localizar, en el campo de las prácticas sociales acerca de la subjetividad, unos actos, organizados por  taxonomías normalizantes y/o por el binarismo del género, entre otros, que imponen performatividades para los sujetos, a partir de prácticas biopolíticas de regulación social. Un saber supuesto de un sujeto, la ciencia, que puede desentrañar toda subjetividad inscribiéndola en clasificaciones, estructuras o distintas lógicas con efectos normalizadores.
¿Queda lugar para otros actos? Algunos proponen performances desde la subjetividad, en el psicoanálisis, en el género, en la política, en el arte. Es posible que otras prácticas,  no se inscriban tan fácilmente en órdenes previos y que sin embargo, se orienten de acuerdo a cierta verdad que surge de la singularidad de un sujeto.
El acto analítico, según el pensamiento de Lacan, que no está exento de caer en la normalización de las prácticas biopolíticas, por sus características sería posible que quede o no por fuera de ésta. Se trataría de un acto que haría de la verdad una estructura de ficción, una actuación que reconocería algunos momentos diferentes.   Incita al saber al sujeto acerca de su propia verdad, promueve una producción creativa del sujeto y define representaciones y actuaciones por parte del  analista. Se trataría de un acto que produciría un saber de menor alcance que aquel supuesto de la ciencia, más local, y lejos de lo universal.
La propuesta del taller es el estudio del acto analítico promovido por el psicoanálisis. Será puesto a prueba frente a otros actos. En primer lugar, la dupla parresía y performativo. La parresía, una dramática del discurso en el campo de la política,  en contraste con el performativo, en el discurso de la pragmática, plantea distintos valores del acto, la verdad y el sujeto. En segundo lugar, interpelado por actos corporales subversivos, que en las teorías del género se mencionan ciertos actos performativos subversivos, frente a las restricciones del esencialismo del género. Por último, algo de performance y arte.  
La talking cure de Freud estaría puesta en cuestión. En tiempos donde la psicopatologización predomina el campo psi, pero donde también se sostienen políticas de prácticas de salud mental con enfoque de derechos, el acto analítico en el centro de la mira.

Bibliografía
Austin J. Palabras y acciones. ¿Cómo hacer cosas con palabras? Conferencias 8, 9 y 10. Páginas 138 a 178.
Butler Judith, El género en disputa. Paidós 2007 Barcelona. Capítulo 3. Actos corporales subversivos.  Página 173 a 277.
Foucault Michel.  El gobierno de sí y de los otros. FCE Buenos Aires. 2009.  Clases del 12 de enero de 1983. Páginas 57 a 89.
Lacan Jacques. Seminario De un Otro al otro. 4 de junio de 1969.
Le Gaufey Hiatus sexuales La no-relación sexual según Lacan. Traducción Mattoni Silvio. El cuenco de plata. Buenos Aires 2013. Capítulo II La lenta eclosión de la fórmula. La serie de los  “no hay”. Páyog.33 a 54.
Opacidades, revista de psicoanálisis 8. No va de suyo que… ELP. Buenos Aires 2014.
Maingueneau, D.  Introducción a los métodos de análisis del discurso. Hachette. Buenos Aires 1980 Los actos de lenguaje los performativos. Páginas 145-156.

Cuatro  reuniones
4 de octubre de 2014. “Acto performativo y acto analítico”
18 de octubre de 2014. “Parresía y performativo, comparación entre discurso dramático y discurso pragmático”
15 de noviembre de 2014. Género y performativo en la teoría queer”
6 de diciembre de 2014. “Acto analítico”

+ info
Confitería La Genovesa, Rivadavia 351, en Junín. Sábados de 11 a 13 horas. Taller de psicoanálisis. Jorge Alonso. Acompañan Claudia Álvarez y Yesica Troilo.  Invitación abierta a quienes estudian y realizan la práctica del psicoanálisis.
Contacto: Jorge Alonso Tel 0236 154459105

martes, 19 de agosto de 2014

Taller de estudios decoloniales de Junín.

Picada de los Sábados
30 de agosto -18 a 20- La Genovesa, Rivadavia y Alem - Junín
Recortando un campo propio de indagación acerca
del poder, la racialización y la expresión americana
La aproximación de la concepción heterárquica del poder que plantea Castro Gómez a partir de Michel Foucault permite desprender niveles de análisis geopolíticos, biopolíticos y ligados a las tecnologías del yo y disciplinares, a la vez que permiten una aproximación de los ethos que plantea Bolivar Echeverría del que se separa el ethos barroco, como una forma persistente de la modernidad en tensión con el capitalismo, y al modo de entender sus procesos y a los sujetos involucrados. Lezama Lima y Severo Sarduy plantean claves para entender el Barroco, histórica y geográficamente situados, pero sirven para la ocasión para problematizar los alcances de la mirada del poder y la cultura.
Leeremos algunos fragmentos de textos de estos autores e intercambiaremos puntos de vista.
Bibliografía:
-Castro Gómez, Santiago. Michel Foucault y la colonialidad del poder. Revista Tabula rasa. Colombia. 2007 http://www.revistatabularasa.org/numero-6/castro.pdf
-Sigüenza, Javier "Modernidad, ethos barroco, revolución y autonomía. Una entrevista con el filósofo Bolívar Echeverría" en Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano Nº 44. CLACSO, julio de 2011. Publicado en La Jornada de México, Página 12 de Argentina y Le Monde Diplomatique de Bolivia, Chile y España)
-Bolivar Echeverría, Modernidad, mestizaje y ethos barroco, UNAM el equilibrista, México, 1994.
-Gandler Stefan, Aportaciones para una teoría crítica no eurocéntrica desde América latina. Viena, 2002.
-José Lezama Lima. Ensayos barrocos. Imágenes y figuras en América latina. Colihue Buenos Aires 2014.
Sarduy Severo. Rupturas de la tradición. El barroco y el neobarroco. Sudamericana Buenos Aires 1989.
Invitan:

Jorge Alonso, Laura Tortoriello, Juan Pablo Ortega, Enrique Scarpatti, Claudia Lamelza, Mateo Ciampagna

lunes, 18 de agosto de 2014

Pensar nosotros mismos nuestras prácticas



Jorge Alonso

Al modo de un observatorio, revisamos las propuestas de actualización profesional en el campo de la psicología de las que podemos señalar algunas características, ensayar una interpretación, señalar los ocultamientos.  Sin querer configurar de un modo completo la actualidad del psicoanálisis en Junín, con la intención de interpelar a quienes promueven la actualización profesional y de aquellos usuarios de estas, y de proponer una discusión sobre las líneas de actualización profesional de los psicólogos.



Qué hay? (Anexo)

El repaso por los títulos de las actividades de estudio del psicoanálisis deja unas constataciones sorprendentes.
En primer lugar la “clínica” es la palabra más usada, la “psicopatología” recubre la mayoría de las ofertas.
En segundo, hay una especie de sustantivación excesiva de los conceptos que van a tratarse, como ya articulados definidos y con derivaciones clínicas (“el inconciente”, “la cura”, “el goce del cuerpo”, “la determinación simbólica”) por último, conceptos sustantivados de la vertiente lacaniana, institucionalizada en la EOL.
En tercero, la exposición en la mayoría de los casos se trata de docentes invitados de Buenos Aires, Rosario o La Plata, y hay una llamativa cantidad de psiquiatras en la formación de los psicoanalistas.
En cuarto, en ningún caso se plantean los argumentos con los que se abordarán las jornadas, y no hay justificación de las intervenciones.
En quinto, el caso de la residencia como práctica determinada por la institución hospitalaria, no cuenta con un punto de partida que dé cuenta de su posición enunciativa desde políticas públicas en salud, o desde prácticas hospitalarias, o de las demandas en salud mental de la población, si no las exigencias de la clínica actual.
En sexto, raramente se explicita la bibliografía, no hay citación de textos canónicos, ni explicitación de artículos especializados que fundamenten las exposiciones.

Qué significa?
Alcanza esto para poder plantear algunas hipótesis, el predominio de la psicopatología en psicoanálisis supone la afiliación del psicoanálisis al campo psi, al poder psiquiátrico tal como lo establece Foucault. La sustantivación de categorías teóricas para abordar la práctica implica, una academización o escolarización en los procesos de formación, reservando un lugar al saber desde una superioridad. La falta de argumentación y justificación contribuyen a cierto hermetismo de una práctica donde cada vez se supone más y explica menos y se agrega que casi exclusivamente se presenten los frondosos currículos como forma de generar  transferencias más allá de los contenidos.
La opacidad casi hermetismo de las ofertas de formación de los lugares universidad, escuelas de psicoanálisis, residencia y colegio de psicólogos, refuerza el hermetismo

Qué se omite?
Las desigualdades económicas, la normalización y las condicionalidades institucionales, las determinaciones de las configuraciones familiares, la medicalización, la psiquiatrízación de la salud mental, las cuestiones de género, etarias,  la discriminación racial, las migraciones, la virtualidad, los consumos y las formas de producción que afectan los modos de subjetivación y determinan la producción de determinados sujetos en nuestra sociedad. 
No solo las condicionalidades que se exponen sino que tampoco  son consideradas, las políticas de salud, las leyes de salud mental, de educación, las leyes sobre la sexualidad y el género-sexo y todo el orden jurídico y social. No son tomados, en ningún caso,  en consideración en las propuestas de actualización de la formación de psicólogos  y psicoanalistas.

Qué hacer?
Abrir el campo de las ofertas de formación de modo de interpelar la práctica del psicoanálisis acerca de las fronteras con el campo psi, poniendo en evidencia la tensión normalización, medicalización por un lado, y la performatividad de los actos de los sujetos, por otro. Cómo se plantean las cuestiones que ponen al poder de un lado y a los sujetos por otro.
Interpelar los modos de actualización de los profesionales con conceptualización es sustancializadas, por el efecto de subordinación que llevan de suyo a un orden  universo de discurso cerrado.
Promover las perspectivas críticas en las que se inscribe el psicoanálisis como práctica de la subjetividad, revisión genealógica, la deconstrucción, decolonización del saber. Incorporar perspectivas disciplinares, transdisciplinares y contextuales. Queda abierto este punto.

Anexo
Observatorio: Agenda de actualización de psicoanalistas en Junín
APA UNNOBA
La Universidad Nacional del Noroeste, y APA,  especialización en clínica psicoanalítica
Centro de investigación y docencia IOM
El Centro de Investigación y Docencia (CID) Junín perteneciente al Instituto Oscar Masotta invita a participar del  Seminario Clínico Anual 2014, titulado “La cura analítica y el malestar contemporáneo".
 Lic. Débora Nitzcaner, quien es docente del IOM y Analista Miembro de la EOL (Escuela de la Orientación Lacaniana). Los puntos a desarrollarse en esta clase serán “el cuerpo y lo imaginario”, “la determinación simbólica”, “el goce del cuerpo” y “el cuerpo y el objeto a.” Dispositivo clínico.
“Sobre la interpretación”, junio a partir de las 10.30, a cargo del doctor Néstor Yellati, director del CID Junín, psicoanalista y médico psiquiatra, miembro de la EOL (Escuela de la Orientación Lacaniana) y de la APM (Asociación Mundial de Psicoanálisis), director de la revista e-mariposa y ex presidente del Capítulo de Psiquiatría y Psicoanálisis de APSA.
En esta oportunidad, se llevará a cabo la quinta clase “El discurso analítico y el psicoanalista”.  Dra. Beatriz Udenio: Analista Miembro de la Escuela de la Orientación Lacaniana (AME), y de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP), AE (Analista de la Escuela 2014-2018), Médica Especialista el Psiquiatría, docente del Instituto Clínico de Buenos Aires (ICdeBA), Asesora del Centro Interdisciplinario de Estudios sobre el niño (CIEN) y Directora del CID Pergamino del IOM.
Colegio de Psicólogos
Proyecto de Formación y Capacitación del Consejo Superior del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, les  informamos a Uds. que el día 23 de Agosto del cte. año a partir de las 9 hs. hasta las 19 hs.se realizará en esta Sede Distrital el Curso: Psicopatología Adolescente I y II, a cargo del Lic. Guillermo Unzain-Pablo Melicchio-
El colegio de Psicólogos de la Provincia de Buenos Aires, Distrito III, el sábado 23  de agosto inicia el segundo semestre del Seminario "La Infancia: Su abordaje Clínico", de 9 a 13 hs. a cargo de la Lic. Nora Piotte, EOL.
Residencia de Psicología Higa
La clínica actual y el campo del goce, Francisco Depetris, EOL, 23 de agosto, organizado por la residencia de psicología del HIGA.
EL inconciente  y la clínica actual, Alejandra Burela, residencia de psicología, segundo sábado de agosto
Feminidad, locura y psicosis, Emilio Vascheto, especialista en psiquiatría, Centro Descartes, residencia de psicología, 26 de julio

Recortando un campo propio de indagación acerca del poder, la racialización y la expresión americana

Jorge Alonso

La aproximación de la concepción heterárquica del poder que plantea Castro Gómez a partir de Michel Foucault permite desprender niveles de análisis geopolíticos, biopolíticos y ligados a las tecnologías del yo y disciplinares, a la vez que permiten una aproximación de los ethos que plantea Bolivar Echeverría del que se separa el ethos barroco, como una forma persistente de la modernidad en tensión con el capitalismo, y al modo de entender sus procesos y a los sujetos involucrados. Lezama Lima y Severo Sarduy plantean claves para entender el Barroco, histórica y geográficamente situados, pero sirven para la ocasión para problematizar los alcances de la mirada del poder y la cultura.

Santiago Castro Gómez en “Michel Foucault y la colonialidad del poder” plantea la conveniencia de la concepción heterárquica del poder en el análisis de la colonialidad del poder.
El autor analiza extrae la cuestión del poder desde la concepción jerarquica y heterárquica del poder en tres cursos de Foucault, “Defender la Sociedad”, “Seguridad territorio y población” y “el Nacimiento de la biopolítica”, considerando que Foucault tiene una concepción heterárquica del poder con “disyunciones, inconmensurabilidades y asimetrías”, entre lo molar y lo molecular, entre las tecnologías del yo (local), la normalización (ser en el mundo) y la biopolítica (semiglobal), contra la idea del “sistema mundo” de Wallerstein a partir de una concepción jerárquica del poder que subordina todo geopolítica, biopolítica, etc. Desarrolla tres niveles de generalidad en el ejercicio del poder, microfísico desde tecnologías disciplinarias y las tecnologías del yo y mesofísico de la biopolítica y la gubernamentalidad; y macrofísico desde dispotivios de  seguridad de las poblaciones desde el estado.

“Tenemos entonces que Foucault distingue tres niveles de generalidad en el ejercicio del poder: un nivel microfísico en el que operarían las tecnologías disciplinarias  y de producción de sujetos, así como las «tecnologías del yo» que buscan una producción autónoma de la subjetividad; un nivel mesofísico en el que se inscribe la gubernamentalidad del Estado moderno y su control sobre las poblaciones a  través de la biopolítica; y un nivel macrofísico en el que se ubican los dispositivos supraestatales de seguridad que favorecen la «libre competencia» entre los Estados hegemónicos por los recursos naturales y humanos del planeta. En cada uno de estos tres niveles el capitalismo y la colonialidad del poder se manifiestan de forma diferente. Es precisamente este vínculo en red entre diferentes tecnologías de poder que operan a distintos niveles de generalidad y con distintos instrumentos, lo que ignora la crítica poscolonial de Said, Bhabha y Spivak.” (CC;2007;162)
De este modo critica las posturas de Spivak y Said contra Foucault y restaca de este último el análisis del sistema mundo y del poder desde una visión heterárquica del poder que le permite situar al poder colonial.  El racismo es tomado como el tema o contenido con el cual desarrolla su teoría del poder, tomando en cuenta la multiciplicidad de racismos y respecto del tema, como Foucault se centra en una mirada eurocéntrica. El rescate metodológico de Foucault a partir de la teoría heterárquica del poder, le permite situar los estudios sobre la pureza de la sangre en la nueva Granada del siglo XVII
¿Qué es esa cuestión del ethos barroco puesta por el autor Bolivar Echeverria en el centro de la definición de la cultura latinoamericana?
"...el ethos barroco sería una “cultura”  que al mismo tiempo es una barbarie, porque lo que él hace es reafirmar la validez o la vigencia de la forma natural de la  vida en medio de esa muerte o destrucción de la vida que está siendo causada por el capitalismo." (JS;2011)
El ethos barroco, como forma de vivir el capitalismo desde la participación, una forma paradójica entre el rechazo y la reinvención de la forma de vida. Bolivar Echeverría parte de la afirmación que consiste en la asimilación a partir del siglo XVIII entre la vida civilizada y la vida moderna. Ambas se constituyen una a otra de forma substancial. La crisis civilizatoria es la crisis del proyecto de modernidad que se impuso en este proceso de la civilización humana. El proyecto capitalista en su versión puritana y noreuropea, prevaleciendo a cualquier alternativa, es un esquema operativo capaz de adaptarse a cualquier substancia cultural y dueño de una vigencia y efectividad histórica. La crisis, producto de que tal sistema no puede desarrollarse sin atacar al trabajo, quien puso en pie a tal sistema. Convirtiéndose en una época de genocidios y ecocidios.
Se pregunta si una modernidad alternativa es posible. El dominio de la realidad no es absoluto, ni monolítico. Posee una variedad de versiones, que algunas reprimidas se afanan por sobrevivir, reprimidas y subordinadas no dejan de insistir.
El ethos barroco, y el barroquismo, forman una forma de la modernidad que se plantea como una alternativa realizable de una modernidad que no sea el dispositivo capitalista de la producción, circulación y consumo de la riqueza social. Surge de la inconformidad con la equivalencia del espíritu capitalista y la ética protestante tal como sugiere Weber. El espíritu del capitalismo como la pura demanda de un comportamiento estructurado sobre la ambición, progreso y la racionalización y la pura oferta individual de autorepresión productivista y autosatisfacción sublimada, como la condición necesaria para la acumulación de capital. Vivir en y con el capitalismo y para y por el capitalismo.
Se pregunta qué contradicción hay que resolver en la vida moderna  y de qué hay que refugiarse y contra qué hay que armarse. La vida práctica hay que tomar la realidad dominante del hecho del capitalismo. Por un lado, la dinámica de la vida social que consiste en el trabajo y el valor de uso de los bienes, y, por el otro, de la reproducción de la riqueza, la valorización del valor abstracto o acumulación del capital. En todos los casos la primera es sacrificada y sometida a la segunda.
Vivir el mundo dentro del capitalismo se puede hacer de cuatro maneras: reconocimiento; desconocimiento; distanciamiento; participación.
Ethos realista: Convertir en inmediato y espontáneo el hecho capitalista, actitud militante e identificación afirmativa, con la pretensión de creatividad que tiene la acumulación del capital; representan fielmente los intereses del proceso “social natural de reproducción y de estar al servicio de la potenciación cuantitativa y cualitativa del mismo. Ethos realista por su carácter afirmativo no solo de la eficacia y la bondad insuperables del mundo establecido o realmente existente, sino de la imposibilidad de un mundo alternativo.
Ethos romántico: El segundo modo de naturalizar  el mundo capitalista es la consideración del “espíritu de empresa”, la aventura permanente ante el infierno del mundo capitalista, que lo transfigura en su contrario.
Ethos clásico: Es un forma distanciada, no comprometida, trascendente donde los rasgos detestables se alejan de una forma donde la existencia efectiva buscan el margen de acción posible, compresiva y constructiva dentro del cumplimiento trágico de la marcha de las cosas
Ethos barroco: La cuarta manera de internalizar el capitalismo, distanciada como el ethos clásico, no lo acepta ni se suma a él, sino que lo mantiene como inaceptable y ajeno. “Se trata de una afirmación de la forma natural del mundo de la vida, que parte paradójicamente de la experiencia de esa forma como ya vencida y enterrada por la acción devastadora del capital. Pretende restablecer  las cualidades de la riqueza concreta reinventándolas, informal o furtivamente, como cualidades de segundo grado.
Hay distintos estratos arquelógicos o decantación histórica.

En “la curiosidad barroca”, Lezama Lima separa claramente el barroco europeo del barroco americano, con características bien diferenciadas. El barroco americano un arte de la contraconquista, y el barroco europeo el arte de la contrarreforma.
De las modalidades que pudiéramos señalar en un barroco europeo, acumulación sin tensión y asimetría sin plutonismo, derivadas de una manera de acercarse al barroco sin olvidar el gótico y de aquella definición tajante de Worringer: el barroco es un gótico degenerado. Nuestra apreciación del barroco americano estará  destinada a precisar : primero, hay una tensión en el barroco: segundo, plutonismo, fuego originario que rompe los fragmentos y los unifica; tercero, no es un estilo degenerescente, sino plenario, que en España y en la América española representa adquisiciones de lenguaje, tal vez únicas en el mundo, muebles para la vivienda, formas de vida y de curiosidad, misticismo que se ciñe a nuevos módulos para la plegaria, maneras del saboreo y del tratamiento de los manjares, que exhalan un vivir completo, refinado y misterioso, teocrático y ensimismado, errante en la forma y arraigadísimo en sus esencia. Repitiendo  la frase de Weisbach, adaptándola a lo americano, podemos decir que entre nosotros el barroco fue un arte de la contraconquista (JLL;2014;228)

Severo Sarduy plantea diferencias acerca del logos en el barroco europeo y el primer barroco colonial latinoamericano y el logos en el barroco actual o neobarroco. El logos constituye el punto de comparación. Un logos armónico, homogéneo, potencia infinita, o un logos desequilibrado, reflejo de un deseo que no puede alcanzar su objeto, pantalla de una carencia, objeto perdido.

Así el barroco europeo y el primer barroco colonial latinoamericano se dan como imágenes de un universo móvil y descentrado pero aún armónico; se constituyen como portadores de una consonancia: la que tienen con la homogeneidad y el ritmo del logos exterior que los organiza y precede, aun si ese logos se caracteriza por su infinitud, por lo inagotable de su despliegue. La ratio de la ciudad leibniziana está en la infinitud de puntos a partir de los cuales se la puede mirar; ninguna imagen puede agotar esa infinitud, pero una estructura puede contenerla en potencia, indicarla como potencia –lo cual no quiere decir aun soportarla en tanto que residuo. Ese logos marca con su autoridad y equilibrio los dos ejes  epistémicos del siglo barroco: el dios –el verbo de potencia infinita- jesuita, y su metáfora terrestre, el rey.
Al contrario, el barroco actual, el neobarroco, refleja estructuralmente la inarmonía, la ruptura de homogeneidad, del logos en tanto que absoluto, la carencia que constituye nuestro fundamento epistémico. Neobarroco  del desequilibrio, reflejo estructural de un deseo que no puede alcanzar su objeto, deseo para el cual el logos no ha organizado más que una pantalla que esconde la carencia. La mirada  ya no es solamente infinito: como hemos visto, en tanto que objeto parcial se convertido en objeto perdido. El trayecto –real o verbal- no salta ya solamente  sobre divisiones innumerables, sabemos que pretende un fin  que constantemente se le escapa, o mejor, que este trayecto está dividido por esa misma ausencia alrededor de cual se desplaza. Neobarroco: reflejo necesariamente pulverizado de un saber que sabe que ya no está apaciblemente cerrado sobre sí mismo. Arte del destronamiento y la discusión.(SS;1989;183)



Bibliografía

Castro Gómez, Santiago. Michel Foucault y la colonialidad del poder. Revista Tabula rasa. Colombia. 2007
Sigüenza, Javier “Modernidad, ethos barroco, revolución y autonomía. Una entrevista con el  filósofo Bolívar Echeverría” en Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano Nº 44. CLACSO, julio de 2011.  Publicado en La Jornada de México, Página 12 de Argentina y Le Monde Diplomatique de Bolivia, Chile y España)
Bolivar Echeverría, Modernidad, mestizaje y ethos barroco, UNAM el equilibrista, México, 1994.
Gandler Stefan, Aportaciones para una teoría crítica no eurocéntrica desde América latina. Viena, 2012.
José Lezama Lima. Ensayos barrocos. Imágenes y figuras en América latina. Colihue Buenos Aires 2014.
Sarduy Severo. Rupturas de la tradición. El barroco y el neobarroco. Sudamericana Buenos Aires 1989.

viernes, 18 de julio de 2014

II Congreso de Estudios Poscoloniales. III Jornadas de feminismo poscolonial

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Foucault La función de la confesión en la justicia. Fragmento

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Sobre la confesión
por Michel Foucault

(Fragmento escogido por Mateo Ciampagna)

En una obra consagrada al tratamiento moral de la locura y publicada en 1840, Leuret, un psiquiatra francés, se refiere a la manera como ha tratado a uno de sus enfermos. Tratado y, afirma, curado. El señor A. tenía un delirio de persecución y alucinaciones. Una mañana, Leuret lo lleva al baño y lo pone de pie bajo la ducha. Comienza entonces una larga conversación, que resumo. El médico pide al enfermo que cuente bien en detalle su delirio.
El doctor Leuret: en todo eso no hay una sola palabra que sea verdadera; usted dice locuras. Y porque está loco, lo retenemos en Bicêtre.
El enfermo: no creo que esté loco. Sé lo que vi y oí”
El doctor Leuret: si quiere que esté contento con usted, tiene que obedecer, porque todo lo que le pido es razonable. ¿Me promete no pensar más en sus locuras, me promete no hablar más de ellas?.
Vacilante, el enfermo promete.
El doctor Leuret: muchas veces ha faltado a su palabra sobre este punto: no quiero contar con sus promesas; va a recibir una ducha hasta que confiese que todas las cosas que dice no son más que locuras”.
Y le aplican una ducha helada sobre la cabeza. El enfermo reconoce que sus imaginaciones no eran más que locuras y que va a trabajar. Pero agrega: lo reconozco porque me fuerzan a hacerlo.
Nueva ducha helada.
Sí, señor, todo lo que le dije son locuras.”
¿Estaba loco, entonces?, pregunta el médico.
El enfermo vacila: creo que no”
Tercera ducha helada.
¿Estaba loco?”
El enfermo: ¿Ver y oír es estar loco?”.
Sí.”
Entonces, el enfermo termina por decir: no había mujeres que me insultaban, ni hombres que me perseguían. Todo eso es una locura. No sigo.
A fuerza de duchas, a fuerza de confesiones, el enfermo, como podrán suponer, se curó efectivamente. Como había reconocido estar loco, ya no podía estarlo. Esta es, desde luego, una idea con la que nos encontramos a lo largo de toda la historia de la psiquiatría: no se puede a la vez estar loco y tener conciencia de que se está loco; la percepción de la verdad desaloja el delirio. Y entre todas las terapias aplicadas a la locura con el transcurso de los siglos, encontramos mil maneras o astucias imaginadas para que el enfermo tome conciencia de su propia locura. Pero Leuret busca otra cosa. O mejor aún, intenta alcanzar ese resultado por un medio muy singular. De ningún modo trata de persuadir al enfermo; en el fondo, se burla totalmente de lo que pasa en la conciencia de éste. Lo que quiere es un acto preciso, una afirmación: estoy loco. La confesión como elemento decisivo en la operación terapéutica.
Hace mucho que este pasaje de Leuret me impresiona. Su contexto histórico inmediato es fácil de señalar. Poco tiempo antes se había votado una famosa ley, la llamada ley de 1838 que organizaba en Francia la cooperación entre el poder administrativo, que decide el encierro obligatorio de ciertos enfermos mentales, y la autoridad médica, que está encargada de autenticar la enfermedad, tratarla y eventualmente curarla. Está claro que Leuret hace desempeñar un papel importante a la confesión del enfermo: éste debe rubricar él mismo los certificados que lo encierran; después de las voces del médico y el prefecto, la suya es la tercera voz que autentifica esa locura que le es propia. Y al mismo tiempo, mediante la confesión, el enfermo tiene que exponerse a una acción médica que debe conducir a su liberación. Es un elemento absolutamente lógico en el sistema del encierro terapéutico: les reconozco el derecho a encerrarme; les ofrezco la posibilidad de curarme. Tal es el sentido de esa confesión de locura: firmar el contrato asilar.
Pero me pareció que ese gesto de Leuret resultaba interesante por otras razones. Se sitúa en una época en que el tratamiento de los locos procuraba alinearse con la práctica médica, que obedecía al modelo dominante de la anatomía patológica: el médico, para conocer la verdad de la enfermedad, no debía escuchar el discurso del enfermo sino los síntomas del cuerpo. Ahora bien, con respecto a esa norma científica, la exigencia (formulada por el médico) de una confesión de enfermedad (formulada por el enfermo) parece muy extraña. Como si la lógica médico-administrativa, que hacía tan necesaria esa confesión, introdujera por eso mismo una práctica muy ajena a las exigencias del saber psiquiátrico y a lo que podía conferirle autoridad, tanto a los ojos de la administración como en lo referido a la medicina.
Allí se deslizaba, en efecto, un elemento extraño. Y cargado de una larga historia. No pienso simplemente en el lugar y las formas que había podido adoptar en las instituciones judiciales o religiosas. Pienso en viejas significaciones o valores de los que seguía cargado, y sobre cuyo origen sabemos tan poco. Detrás de la confesión incitada por Leuret, y muy cerca de ella, presentimos el vínculo, tantas veces reconocido, entre la pureza y el decir veraz (sólo quienes son puros pueden decir la verdad; tema antiguo que encontramos en la obligación de virginidad y en la necesidad de continencia para recibir la palabra de Dios). Así, se puede reconocer igualmente el tema de que decir la verdad purifica (y de que el mal se arranca del cuerpo y del alma de aquel que, al confesarlo, lo expulsa). E incluso el tema de que decir la verdad acerca de una cosa anula, borra, conjura esa verdad misma (mi alma se vuelve más blanca si confiesa que es negra). Detrás de la confesión exigida por Leuret está esa larga historia de la confesión, esas creencias inmemoriales en los poderes y efectos del decir veraz en general y, en particular, del decir veraz sobre sí mismo. […]
Hay algo que me parece singular: Dios sabe si los mitos, las leyendas, los cuentos, los relatos -en una palabra, todo lo que desde nuestro punto de vista es lo no verdadero- suscitaron estudios etnológicos. Pero, después de todo, también el decir veraz está inmerso en tejidos rituales densos y complejos, acompañado de numerosas creencias, y se lo dota de extraños poderes. Tal vez habría que hacer toda una etnología del decir veraz.

Esta conferencia inaugural, del 2 de abril de 1981, formó parte de los cursos que Michel Foucault dictó en la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) y es el texto que abre el libro Obrar mal, decir la verdad. La función de la confesión en la justicia (ed. Siglo XXI, 2014)